
En 2023 aterrizó en el Deportivo de La Coruña. Fue una pieza fundamental en el ascenso del conjunto gallego a Segunda División y, en la temporada siguiente, disputó los 42 encuentros de la liga regular, convirtiéndose en el jugador con más minutos del Deportivo.
Un jugador de los de antes. De esos que llevan el fútbol a sus espaldas, a los que nadie les regaló nada y que tuvieron que ganarse cada escalón de su carrera a base de trabajo y sacrificio.
A pesar de su rendimiento, el Deportivo de La Coruña decidió no contar con él para la temporada 2025/26, apostando por Dani Barcia, canterano del conjunto coruñés.
En el verano de 2025, el Sporting de Gijón apostó por Pablo Vázquez. El club rojiblanco llegó a un acuerdo con el Deportivo para hacerse con sus servicios y el central firmó hasta 2027, convirtiéndose en el sexto refuerzo del Sporting para aquella temporada.
Su llegada no generó una ilusión especial. Llegaba un descarte de un «rival directo» para convertirse en uno de los pilares de nuestra zaga. Un futbolista de 30 años, con más de un centenar de partidos en Segunda División y mucha experiencia en la categoría.
No era una apuesta de futuro. Era una apuesta por el presente.
Un jugador maduro, conocedor de la competición y acostumbrado a competir por objetivos importantes.
Los primeros meses de competición no fueron sencillos. Los murmullos comenzaron a aparecer y no terminaba de transmitir la sensación de ser ese central capaz de liderar la defensa del Sporting. Pero Pablo siguió haciendo lo que había hecho durante toda su carrera: trabajar.
Y terminó demostrando el carácter y el fútbol que llevaba a sus espaldas.
Su primera temporada como rojiblanco confirmó que aquella apuesta tenía sentido. Pablo Vázquez disputó 39 partidos y marcó cuatro goles, convirtiéndose en uno de los futbolistas más utilizados de la plantilla.
Pero sus números cuentan solamente una parte de la historia.
Porque Vázquez entendió algo que va mucho más allá del fútbol: entendió lo que significa ser del Sporting.
Se entregó al máximo por nuestra camiseta partido tras partido, se involucró con la ciudad y con su gente y, poco a poco, dejó de ser aquel jugador que llegaba como un descarte de un rival para convertirse en uno de los nuestros.
Y esa importancia se mantiene en el inicio de la temporada 2026/27. Pablo es una pieza fundamental para Nicolás Larcamón y uno de los hombres llamados a liderar la zaga rojiblanca.
Pablo Vázquez ha sabido representar a la afición del Sporting desde el césped. No lo ha hecho únicamente con goles, grandes actuaciones o jugadas espectaculares, sino con algo mucho más sencillo y, a la vez, mucho más difícil de encontrar: entrega, trabajo y pertenencia.
Porque hay jugadores que pasan por un club y jugadores que entienden lo que significa defender su camiseta.
Pablo Vázquez ya es uno de los nuestros.
Hoy es uno más de esta familia. Y en él nos encomendamos para liderar nuestra zaga, con la tranquilidad de saber que cuando se pone la camiseta rojiblanca, la defiende como si siempre hubiera sido suya.
Orgullosos de tenerte, Pablo.

Comentarios
La opinión de la afición también forma parte del Sporting.
Se esta dejando todo por esta camiseta, esa es la actitud.