Fútbol del tipo simple

Academias de entrenadores, analistas tácticos, estadística avanzada… Pretenden vendernos que el fútbol es una ciencia en la que todo está medido al detalle y en la que los futbolistas (personas en su mayoría con bastantes pocas luces) simplemente ejecutan al pie de la letra un plan previamente orquestado milímetro a milímetro.

El Sporting de Larcamón dio ayer una lección de pragmatismo. Tan sencillo como salir a morder al rival cuando tienes a más de 23000 espectadores apoyándote (superando en asistencia a estadios de equipos que dicen tener incluso lista de espera para ser abonado).

También del tipo simple fue la jugada del 1-0, pase al hueco y definición al segundo palo.

A El Sabio Molinón se le olvidó pitar a la directiva en esta ocasión, quizás los que la semana pasada pitaban a los que pusieron les perres, seguramente estuvieran ocupados intentando comprar acciones para participar en la nueva ampliación de capital que el club tiene en marcha.

Sea como sea, sí hubo tiempo esta vez para apoyar el equipo y para silbar a los jugadores del Burgos, especialmente a tres y por tres motivos diferentes: abandonar el Sporting, rechazar al Sporting y ser calvo.

Con el estadio y el marcador de tu lado, lo único que se debe hacer es defender el resultado, y lo hizo el Sporting de una forma sublime, sin inventos, simple. Bien ordenados, sin encerrarse atrás pero estando siempre la línea bien poblada de defensores, concentrados y con arrojo. Ni un tiro a puerta hasta el minuto 94, ni una sola tarjeta amarilla.

10/10 para un entrenador al que no le tembló el pulso en reconocer sus errores y en quitar a los maulas que bien te pueden costar un descenso de categoría. Otra lección del fútbol del tipo simple es que hay que poner a los buenos. Tipo inteligente, algo que en el fútbol moderno no abunda