
Un Sporting muy valiente desde el pitido inicial no pudo con la calidad individual de un serio Girona.
Larcamón dio continuidad a lo visto en los anteriores partidos y el plan de partido no estuvo mal. El Sporting fue un equipo muy valiente y reconocible, pero estuvo muy falto de ideas y de inspiración en los jugadores de ataque. Pese a ello, la idea y la valentía se demostraron sobre el terreno de juego y también en los números del partido.
Como se puede ver a continuación, el Sporting jugó mucho más tiempo en campo contrario que el Girona, un equipo al que también le gusta dominar y ser agresivo y valiente. Tan solo los tres centrales del Sporting y el portero tuvieron una posición media durante el partido en campo propio, mientras que el Girona únicamente tiene tres jugadores —los tres delanteros— con una posición por delante de la medular.
Estos datos demuestran que el Sporting fue un equipo con una línea defensiva muy alta y que jugó gran parte del partido en campo rival.

Pese a ello, y aunque la salida de balón con los tres centrales y el doble pivote, con los dos carrileros —Guille y Nikita— jugando bastante altos, fue bastante buena y aseada, el Sporting no consiguió generar ocasiones de verdadero peligro. Gran partido de Nacho Martín en este aspecto.
Unos muy desafortunados Gelabert, Konrad y Otero, y un Nikita no tan inspirado como en Tenerife, hicieron que prácticamente toda jugada que llegaba a tres cuartos —hubo multitud— acabara sin generar peligro ni inquietar al portero del conjunto catalán.
Los números y la sensación hablan de un partido controlado por el Sporting. Y es verdad que los rojiblancos hicieron un buen partido, pero la realidad es que la calidad del Girona hizo que, con dos zarpazos, remataran un encuentro en el que tampoco generaron demasiado peligro pese a la gran plantilla que tienen.
El Sporting tuvo más el balón, tiró más a puerta y llegó muchas más veces al último tercio, pero no fue capaz de encontrar el gol.

Sufrió mucho Cuenca, sobre todo en la primera mitad, en su posición de lateral. Al central cordobés, pese a ser un gran defensa, se le nota cuando tiene que enfrentarse a un extremo habilidoso fuera de posiciones centrales, y Asprilla fue un auténtico quebradero de cabeza.
Para este tipo de extremos, quizás sea más adecuado un jugador como Diego Sánchez, que está más acostumbrado a defender a extremos por fuera y que también puede desempeñar las labores de central en la salida de balón.
El primer gol llegó precisamente tras un error en las marcas sobre Asprilla, que aprovechó una salida en falso de Yáñez para superarle fácilmente. El segundo, tras una jugada en la que Otero, con todo el equipo volcado, no termina el ataque y genera una contra que acaba matando el partido.
A partir de ahí, acumulación de efectivos y mucho centro lateral por parte del Sporting, generando sensación de peligro, pero sin rematar prácticamente entre los tres palos.
El esfuerzo fue enorme y la recompensa, pese a no llegar en forma de puntos, fue una gran ovación de El Molinón. La afición tiene claro que, si hay que perder de alguna manera, que sea con esta intención de juego y no con lo ocurrido el día del Sabadell.
La otra nota positiva del día fue el debut de Bruno Rubio, que completa su ciclo desde benjamines hasta debutar en el templo rojiblanco. Grandes sensaciones dejó el jugador en su debut y esperemos verlo muchas más veces sobre el terreno de juego.

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