
El 9 de septiembre se cumplieron nueve años del primer derbi de la «era moderna», en el que un Sporting recién descendido de Primera División se enfrentaba en El Molinón a un Oviedo que afrontaba su tercera temporada consecutiva en Segunda después de haber pasado diez años en el fútbol no profesional. Aquel día, el Oviedo consiguió su mayor éxito deportivo en lo que iba de un siglo XXI que aún no había alcanzado su mayoría de edad: un empate en El Molinón. Así lo entendió la afición visitante, que celebró como un título aquella hazaña, hasta el punto de que llegaron a venderse camisetas oficiales con el resultado de aquel partido: un 1-1 por todos conocido.
El reloj es implacable y, nueve años después, el contexto en el que se disputa este derbi se parece muy poco al de aquellos días. No obstante, existe un aspecto en el que tenemos que seguir deteniéndonos. Y para ello debemos hacer referencia a uno de los pocos artículos que pudimos leer en la prensa sin la autocensura que la prensa rojiblanca se ha impuesto, comprando el marco discursivo de la capital con un único objetivo: borrar del mapa las repetidas humillaciones del Sporting B al Oviedo.
Resulta penoso tener que leer artículos sobre los «25 años» que llevan los rojiblancos sin vencer en el Tartiere, entrevista incluida a los protagonistas, reportajes fotográficos, actas del partido, merchandising...
Estos artículos y estas efemérides que tratan de tomarnos por tontos ya fueron denunciados por el periodista Rodrigo Faez en un magnífico artículo titulado «El derbi del perdón». Nueve años después, aquel texto sigue plenamente vigente y, por este motivo, nos vemos obligados a recordar la verdad de la última victoria del Sporting en el Tartiere.
Recogiendo su hilo argumental, vamos a recrear el artículo que deberían ustedes poder leer en su periódico o ver en la sección de deportes de su cadena de confianza.
Corría el mes de abril de 2014 —sí, los 25 años se convierten ya en la primera línea en 12— cuando, en la jornada 36 del Grupo I de Segunda División B, se enfrentaban en el Carlos Tartiere un Oviedo obligado a ganar para alcanzar la promoción de ascenso a Segunda y un Sporting B matemáticamente salvado y sin absolutamente nada en juego.
Un Tartiere medio vacío —por aquel entonces, medio vacío era sinónimo de una muy buena entrada— despidió con pitidos e insultos a los suyos, que terminarían la temporada en mitad de la tabla a falta de dos jornadas para concluir la liga. El planteamiento del Pitu Abelardo fue magistral y sacó del partido, por KO, a un Oviedo desnortado que tan solo llevó la iniciativa del encuentro durante el ecuador de la segunda parte.
El filial rojiblanco apenas necesitó unos minutos para ponerse por delante. Javi Hernández no acertó a despejar un balón en la zaga oviedista y Jony aprovechó el error para quedarse solo ante Pol, al que superó en el uno contra uno.
El Oviedo intentó reaccionar y dispuso de un par de oportunidades antes del descanso. La primera llegó en el minuto 13, cuando Señé remató de primeras desde las inmediaciones del punto de penalti, aunque Ayala estuvo atento para detener el disparo. Ya cerca del descanso, en el minuto 39, Sergio García tuvo otra buena ocasión después de recoger un balón suelto en el área pequeña, pero su remate, realizado desde una posición complicada tras el despeje de Álex Menéndez, se marchó desviado.
El Sporting B salió con mucha más determinación tras el intermedio y amplió su ventaja en apenas unos minutos. Yacine aprovechó un pase de Dani Ndi para superar a Pol con un disparo raso y establecer el 0-2. Poco después, el propio Dani Ndi fue protagonista del tercer tanto al finalizar una asistencia de Jony con un lanzamiento cruzado al segundo palo. El 0-3 desató la protesta de la grada del Carlos Tartiere.
El conjunto azul logró recortar distancias después de que Señé se encontrara con Alberto en su disparo. El rechace quedó a disposición de Sergio García, que no perdonó y puso el 1-3 en el marcador. El Oviedo buscó entonces meterse de nuevo en el partido, pero Ayala evitó cualquier atisbo de remontada con una gran intervención en el minuto 68 ante un potente remate de Señé desde corta distancia.
Cuando el encuentro encaraba su tramo final, Pablo Pérez terminó de sentenciar el derbi con el cuarto tanto del Sporting B, dejando el definitivo 1-4.
El partido, desde el prisma rojiblanco, supuso la primera piedra para el ascenso del Sporting de los guajes. De derrotar al Oviedo pasaron a derrotar a José Ramón Sandoval, enviando a la papelera de la historia rojiblanca al hombre que puso a Santi Jara en el once titular y relegó a Jony al filial. Con aquella victoria, el Sporting de los guajes no solo se llevó por delante al Oviedo, sino también el muro que Sandoval había levantado en Mareo para evitar que el primer y el segundo equipo compartieran espacios. Una infamia que, en este artículo que trata precisamente sobre no olvidar, también queremos recordar.
La política del olvido también trata de ocultar que aquel partido no fue un hecho aislado. Durante los diez años en el fútbol no profesional, el Sporting B derrotó al Oviedo en múltiples ocasiones, y no únicamente en Segunda División B, sino también en Tercera. Los partidos contra el filial se habían convertido ya por aquel entonces en un auténtico calvario. El ambiente previo a los encuentros contra el Sporting B en el entorno del oviedismo —por entonces muchísimo menos numeroso— era de miedo, nervios y de una constante sensación de catástrofe inminente.
Aquella ocasión no fue un hecho aislado, sino el colofón a un rosario de humillaciones que quedarán para la historia a pesar de los empeños de la prensa por esconderlas.
Este dato nos sirve para enlazar con la segunda parte de la mentira que sustenta la política del olvido: acudir de forma intencionada a los años transcurridos sin mencionar que, durante buena parte de ese tiempo, lo más habitual fue que ambos clubes estuviesen en categorías diferentes y, por tanto, no pudiesen enfrentarse.
Es más, en la temporada 2008/09 ni siquiera hubo derbi contra el filial rojiblanco, al encontrarse el primer equipo azul una categoría por debajo del segundo equipo rojiblanco.
¿La realidad? Desde la última victoria rojiblanca en 2014, son siete los partidos que lleva el Sporting sin ganar en Oviedo. Imaginamos que «siete partidos» vende menos periódicos que «25 años».
Como último dato, el Sporting llevaba hasta el fin de semana pasado 121 años sin derrotar al Andorra en su estadio.
No obstante, siete partidos sin ganar constituyen una horrible dinámica que se debe cortar este domingo. Nada deseamos más que no tener que volver a escribir este artículo.
En Sportinguismo Libre no nos quedaremos callados mientras la prensa oficialista compara el partido de 2001 con la victoria de los de Novoa por 0-4 en el Nou Camp en 1987.

Comentarios
La opinión de la afición también forma parte del Sporting.
Sé el primero en compartir tu opinión.